Un empresario hotelero creó un edén de cara al Oceáno Pacífico. Con el espíritu de que después de los 50 queda una vida para reiventarse, ideó una suerte de academia para aprender a envejecer. Desde su lugar de influencer, best-seller y conferencista estrella, Chip Conley está convencido de que “la sabiduría no se enseña, se comparte”. 

“En estos días, vivimos hasta bien entrados los 80 y más. Nuestros 40, 50 y 60 años son décadas llenas de tremendo potencial. Es un momento en el que hemos acumulado suficiente sabiduría y experiencia para saber qué es importante… y qué no. Nuestra inteligencia emocional es más alta que nunca. Y a medida que nuestros cuerpos, mentes y circunstancias de la vida cambian tenemos la oportunidad de reconsiderar cómo queremos vivir, trabajar y contribuir al mundo (y ¡atención! el mundo necesita sabiduría en este momento)”.

De esta manera, presenta su propósito la Modern Elder Academy (Academia para mayores modernos, MEA en su sigla en inglés). Ubicada en un rincón paradisíaco con playa al Pacífico, en El Pescadero, un pueblo agrícola y pesquero en Baja California Sur, en México, la propuesta tiene de mentor al estadounidense Chip Conley, un empresario de la hotelería que trabaja en lo que llama “crisis de la mediana edad”: “Creamos escuelas que ayudan a preparar a los adolescentes para la vida adulta, entonces me pregunté: ‘¿Por qué no existe algo así para entender lo que significa estar en la puerta de la vejez? Quise crear un lugar donde las personas pudieran obtener herramientas para navegar en esa nueva etapa, para que pudieran emerger renovados y mejor equipados para prosperar durante la segunda mitad de sus vidas”.

Antes de abrir las puertas de la llamada “primera escuela de sabiduría de la mediana edad”,  Conley –quien hoy tiene 60– fundó el grupo hotelero Joie de Vivre cuando tenía 26. A los 52 aceptó el puesto de “asesor estratégico” en la incipiente –entonces– Airbnb. Tuvo que aprender a navegar en un nuevo lugar de trabajo poblado de colegas que tenían la mitad de sus años. Dice que atravesó un cambio sísmico, lleno de reflexiones y reinvención. “En Airbnb, me llamaban ‘anciano’ y lo odiaba. Entonces dije: supongo que soy un anciano moderno, que califica a alguien tan curioso como sabio”, señaló.

Con esta experiencia, en 2018, se convirtió en un influencer experto en nuevas vejeces. Ese año, lanzó su libro Wisdom at Work que se convirtió en best seller, dio decenas de conferencias y su charla TED “Lo que los baby boomers pueden aprender de los millennials en el trabajo y viceversa” tuvo más de 2,6 millones de visitas. En el medio de todas esas reacciones, inauguró la escuela con la idea de cambiar la forma en que el mundo vive el envejecimiento.

Chip Conley propone trabajar en lo que llama “crisis de la mediana edad”.

“En 1900, la mediana edad tenía 25 años –observa Conley–. Ahora está entre 45 y 75. Noté que muchas personas de más de 50 estaban tratando de navegar por múltiples transiciones a la vez (cambio de carrera, divorcio, nido vacío, padres fallecidos, menopausia) sin ningún acompañamiento sobre cómo dominar una transición a la vez. Y, a menudo, intentaban atravesar todo en soledad. Nos dimos cuenta de que la sabiduría no se enseña, se comparte”.

Del ocio al propósito

La academia es solo una pieza de un movimiento más amplio que empuja Conley y que apunta a que quienes tienen más de 50 reciban la atención que se merecen: financiación de los gobiernos, políticas públicas, estudios académicos y también un cambio cultural que derribe prejuicios.

“Una comunidad regenerativa de MEA es para el siglo XXI lo que una comunidad de jubilados fue para el XX. Cambiamos la aspiración principal del envejecimiento del ocio a cultivar el propósito y la conexión mediante la construcción de comunidades centradas en un campus para retiros de sabiduría. En lugar de una comunidad cerrada, el compromiso intergeneracional es un valor fundamental, con oportunidades para aprender, crecer, servir y trabajar juntos”, agrega Conley.

“Cambiamos la aspiración principal del envejecimiento del ocio a cultivar el propósito y la conexión mediante la construcción de comunidades centradas en un campus para retiros de sabiduría”, dice Conley.

De los talleres ya participaron personas de 24 países, de las cuales el 75% tiene entre 45 y 65 años y más del 60% son mujeres. Gracias a que la academia es una empresa social y ofrece becas, la comunidad de asistentes es bastante diversa. Hubo bomberos, fisioterapeutas, ingenieras e ingenieros de software y docentes de la Universidad, pero algo que las y los participantes comparten es el momento clave de la vida en el que se encuentran.

“El aprendizaje es el pegamento que impulsa nuestro compromiso con nuestro bienestar. Aprender de por vida es clave para mantenerse más saludable, continuar creciendo y tener una mentalidad abierta y prosperar como ser humano”, se subraya en la web de la academia (modernelderacademy.com).

En ese lugar donde las olas se encuentran con el desierto y las montañas y el cielo nocturno es tan claro y oscuro que permite ver la Vía Láctea, las clases llaman a “inspirar y empoderar a las personas de mediana edad”.

Los cursos van desde encontrar el amor después de los 50 hasta cómo emprender un negocio.

Previo al aislamiento sanitario, unas 18 personas se anotaban por semana a los talleres intensivos. Pronto se retomará el ritmo habitual de aquellos días que comienzan con yoga o meditación, siguen con clases de distintas temáticas y cierran con una caminata por la playa o un chapuzón en la pileta.

Los cursos, a veces impartidos por Conley, van desde encontrar el amor después de los 50 hasta cómo emprender un negocio, pasando por temas relacionados con la vocación, la relación con el dinero y el poder de planificación. Pero en todos los casos, el contenido apunta a armar una hoja de ruta para redefinir la próxima fase de la vida.

“La era de las tres etapas: aprender, ganar y jubilarse, se está evaporando. Estamos en una era con muchas más opciones, lo que también da miedo. El juego de la vida es menos predecible y tiene más libertad de la habitual. Se trata de crear un mundo con colaboración intergeneracional. Existe una gran brecha entre la narrativa social y personal del envejecimiento”, observa Conley.

El entusiasmo del empresario es compartido por muchos de quienes participan de la movida:  “Recomiendo este lugar a cualquier persona interesada en explorar los roles que desempeña en el mundo y cómo quiere cambiar al ingresar a una nueva etapa de la vida”, dice Tina Seelig, profesora de la Universidad de Stanford, que participó de los talleres.

“Es un viaje experiencial hacia lo que es posible si nos permitimos salir de la comodidad de quienes pensamos que somos y nos permitimos ser quienes podríamos ser”, escribió Bill Apablasa, creador de Oxygen Buzz.

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Por: | Publicada: 17 de septiembre, 2021 | Categoría: Vivir bien
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