La antropóloga Rita Segato dialogó con Gabriela Cerruti en el centro cultural Quirón, como parte del ciclo de charlas “Viejas, poderosas y feministas”, una amorosa excusa para encontrarse, debatir y generar comunidad. “En esta etapa de la vida es fundamental prestar atención a las estructuras comunales y usarlas de modelo para construir comunidad”.

Rita Segato y Gabriela Cerruti en el Centro Cultural Quirón. Foto Zahira Rivero Norte

Rita Segato se autodefine como extranjera. “Hace 44 años que estoy fuera del país. Mi casa central está en Brasil, un país con el aire bastante envenenado. Acompaño los cambios que aquí acontecen, pero desconozco muchos nombres”, confiesa una de las referentas feministas más importantes del siglo XXI. Aún así entiende que aquella distancia es también la que le permite una “mejor perspectiva” sobre la coyuntura argentina.

Foto Zahira Rivero Norte

La pandemia y el aislamiento social la encontraron en el barrio porteño de San Telmo. “Soy santelmense”, dice y aclara: “Me di cuenta, así, que era la primera vez en 44 años que veía pasar el ciclo completo de las estaciones en el lugar donde nací”. Hoy, con 70 años, asegura que se encuentra en el momento más feliz de su vida y junto a La Revolución de las Viejas se anima a repensar los desafíos a los que se enfrentan las nuevas vejeces.

Estos son algunos de sus conceptos clave de la charla:

La modernidad y el antivalor de lo viejo

La modernidad es un resultado del proceso de colonización. Lo moderno siempre está en otro lugar. Siempre está en Europa, en Estados Unidos. Lo moderno nunca es nuestro. La modernidad, además, impone el valor de lo nuevo. Lo viejo se transforma en un antivalor, y ese es el problema que sufrimos. En el mundo moderno la vejez es un antivalor. Es un defecto.

Además de la conversación, Rita Segato regaló música. Foto Zahira Rivero Norte

Poner fin a la estructura binaria

Existe un proceso de la minoritización. El binarismo, por ejemplo. Para el sentido común femenino el binarismo es la relación hombre-mujer, lo masculino y lo femenino, pero es muy superficial pensarlo así.  Binaria es la estructura que habla de un sujeto universal con los temas de interés general, la política, la economía, la salud, el trabajo y los temas de las minorías. Son las minorías en donde aparecen las posturas deficientes, minoritarias con relación al sujeto universal. Las mujeres, los indios, los negros. La verdadera estructura binaria, la verdadera forma equivocada y deficiente de comprensión del mundo es la distinción entre sujeto universal y minorías. Tenemos que atacar con toda fuerza de nuestro vocabulario esa estructura de minorías y sujeto representativo de todo el mundo.

¿Saben por qué? Porque la vejez es una de esas minorías deficitarias, incompletas, no plenamente políticas que propone el binarismo. Debemos comprender esto.

El concepto de felicidad

¿Dónde encuentro la felicidad? Una de las cosas que creo que es imprescindible en esta etapa de la vida es tejer lazos. Reconstruir comunidad. Prestar atención a las estructuras comunales y usarlas de modelo para construir comunidad, ayuda mutua. Eso es central. Cohabitar, acercarse, quedarse cerca, aproximarse y cuidarse. Ahí radica una gran felicidad.

También lo es cultivar el humor. Nosotras nos reímos bastante. Creo que en la edad de una la gente se va soltando más. Mi hija me dice que me río como Patán. Yo no sabía quién era Patán. Bueno, creo que reírse de una misma es central. El humor masculino necesita de una víctima sacrificial. Nosotras, no. Nos reímos de nosotras mismas. Esto es parte de una concepción, de una ética feminista que debemos tener muy clara dentro del movimiento.

“Serán los vínculos los que nos lleven en dirección a una vida comunitaria, basada en la reciprocidad”, dijo Segato. Foto Zahira Rivero Norte

¿El proyecto de los vínculos o el proyecto de las cosas?

Sobre la faz del mundo existen dos grandes proyectos históricos. El proyecto histórico de las cosas y el proyecto histórico de los vínculos. Vivimos todos de una forma un poco anfibia entre una y otra. A veces sacrificamos vínculos para salvar cosas y otras veces sacrificamos cosas para salvar vínculos. Tarde o temprano pasa. Sin embargo, serán los vínculos los que nos lleven en dirección a una vida comunitaria, basada en la reciprocidad.

Instituciones armadas y violencia machista

Que se busque curar sangre con sangre, la revancha sobre algún cuerpo, es una postura sumamente machista. La cuestión es cómo se cambia eso. Hay gente que dice que yo soy una defensora de los violadores porque no tengo una teoría punitivista, pero sí creo que debe haber una sentencia jurídica que sea pedagógica.

Foto Zahira Rivero Norte

Lo que hace la policía es un linchamiento sumario. El deseo de que víctima se paga con víctima, la ley del talión, es muy fuerte en toda la sociedad. Si algo me molestó me tengo que vengar para poder reducir y dejar atrás esa molestia. Es una actitud muy masculina: cuando hay una incomodidad, un obstáculo, una perturbación, el hombre quiere que alguien pague por eso. La policía tiene una formación masculina.Están programados para la revancha, para el muerto por muerto. Por eso nos encontramos con estos resultados.

Hay que ir mucho más profundo en la sociedad y en las instituciones armadas. Porque sus miembros ni siquiera pueden ser culpados, están sujetos a una programación. No hay margen de deliberación interna, no hay tiempo para detenerse y pensar. Levanta el arma. Y si está en compañía peor porque es un gesto hacia los ojos de sus pares.  Se convierte en un espectáculo.

Foto Zahira Rivero Norte

El movimiento feminista

El movimiento de las mujeres es dramático porque en el debate hacia el interior no hay centralismo democrático. Un movimiento monocorde, monolítico, donde unas personas patrullan al resto para ver si están comportándose como debe ser, diciendo lo que se puede decir, se vuelve aburridísimo. Antes que feminista soy pluralista, debemos poder debatir. Si están en desacuerdo conmigo, tranquilas, tenemos que poder conversar. Conversar es vincularse, es vincular la conversación, es otra forma de estar en compañía, que es lo más importante de todo.

La solución no es económica, es política

La pandemia destapó una verdad que estaba oculta: ya se había destapado en 2008 cuando el estado norteamericano salvó a los bancos. La pandemia también demostró que la solución es política, no económica. Se dice que la maquinaria del capital es la que organiza la vida y la historia. Sin embargo, la pandemia demostró que no. Que la economía podía parar, que el Estado podía entregar lo necesario para que se siga viviendo. Que la producción puede frenar. Que la llave es política.

La pandemia puso al descubierto también el elemento de la no posibilidad de controlar la historia. Todo conspira para que pensemos que la vida puede estar bajo control, y la pandemia demostró que no, que aún con todo el avance científico eso resulta imposible.

* * *

Fragmentos de la Charla “Viejas, poderosas y feministas” entre Rita Segato y Gabriela Cerruti el pasado viernes 19 de noviembre en Quirón – Godoy Cruz 1715 CABA.

 

 

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Publicada: 24 de noviembre, 2021 | Categoría: Vivir bien
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