A sus 92 años, Ilse Fuskova también tiene un documental que narra su vida. Era lo único que faltaba para coronar una trayectoria de militancia, lucha y coherencia por los derechos de la diversidad sexual. Historia de una mujer que logró sentarse a la mesa de Mirtha Legrand y contar en prime time que era lesbiana y feminista en tiempos en que la Argentina escondía debajo de la alfrombra todo aquello que escapaba de la heteronorma.

Ilse Fuskova las hizo todas: estuvo casada 30 años con un hombre con quien tuvo tres hijos, fue azafata, periodista, artista plástica, poeta y fotógrafa; pero también es -en presente- una de las mayores impulsoras del movimiento feminista post dictadura, que no dudó cuando a los 56 años se descubrió lesbiana en testimoniarlo en el prime time televisivo.

Ciudadana ilustre de Buenos Aires desde 2015, esta referente lésbico-feminista que anda por los 92 años, ahora tiene también un documental biográfico: Ilse Fuskova, de Liliana Furió y Lucas Santa Ana, un ejercicio de memoria ineludible para interpretar en clave histórica conquistas como la ley de aborto legal, la del matrimonio igualitario o la de identidad de género.

“Ilse fue claramente una de las indispensables para el movimiento de mujeres y de la diversidad, pero no hay que perder de vista que es parte también de un engranaje. Que recuperemos a estas referentes es fundamental, pero siempre teniendo muy claro que son parte de una lucha colectiva sin la cual lo suyo no hubiese tenido ninguna trascendencia ni sustento”, dice Furió a Quirón.

Una de las características que más la conmueven de Ilse es “esa fuerza vital, esa convicción, esa forma de comunicar y esa bella escucha que tiene”, un conjunto de rasgos que hacen muy “atractiva su personalidad. Tiene como un espíritu de niña”, resume.

La cineasta -que es también militante por los derechos humanos y una de las fundadoras del colectivo Historias Desobedientes-, contó que supo de Ilse a mediados de los años ’90 cuando leyó el libro que había escrito junto a Claudina Marek, Amor de Mujeres.

“Para mí esa obra fue fundamental porque yo hacía poco que había salido del closet después de haber estado 11 años casada con un hombre con quien tuve tres hijas. Claramente que sentí una identificación inmediata y luego de eso fui a escucharla en algunas charlas que ellas dieron en algunos centros feministas y lésbicos”, cuenta la realizadora.

Luego la perdió de vista hasta que en el año 2015, Furió fue invitada a un homenaje que le hacían a Ilse en el Centro Cultural Tierra Violeta, de la filósofa Diana Maffia. “Cuando la fui a saludar para decirle lo que le dicen muchas personas –aquello de gracias a tu historia tal cosa, tu testimonio en los medios me permitió no sentirme un bicho raro-, le pregunté también dónde podía ver un documental suyo. Me miró asombrada y me dijo no hay. Entonces, le dije: Hagámoslo”.

A poco de dar los primeros pasos con este nuevo proyecto, Furió se enteró que Lucas Santa Ana, el director del documental El Puto Inolvidable sobre la vida de Carlos Jáuregui “estaba con la misma idea y decidimos aceptar el desafío de la codirección y estamos muy contentos con el resultado”.

Con su amor, Claudina Marek

Muchas vidas

Ya desde su inicio, el documental da cuenta de las muchas vidas de Ilse: de hecho, lleva como subtítulos tachados los diferentes apellidos que fue usando a lo largo de sus 92: el del marido, el paterno que significa “deseos” en alemán, hasta quedarse con el materno “Fuskova”.

Ilse nació en Buenos Aires el 11 de junio de 1929, en el seno de una  pareja de inmigrantes, que recién habían llegado de Europa. Por eso, su lengua materna fue el alemán y aprendió el español recién cuando comenzó la escuela.

En la primera parte, el documental repasa sus épocas de azafata en Scandinavian Airlines (1948-1951), su incursión en el periodismo cuando firmaba con el seudónimo de “Felka” (1951-1955), su gran amistad con el plástico español Alberto Greco que le presentó a su futuro esposo y su relación con el fotógrafo Horacio Coppola, que en los ‘80 la invita a participar del grupo Imagema.

En los 70 Ilse tomó contacto con el feminismo a partir de una publicidad de la revista Persona que dirigía María Elena Oddone. En 1985, un año después de separarse de su marido, se descubrió lesbiana durante el III Encuentro Feminista Latinoamericano y de Caribe de Bertioga (Brasil), donde se enamoró de la española Empar Pineda, confundadora del Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid.

“Empar Pineda tenía un aspecto de varoncito que a mí me encanta, bailamos juntas y de repente mi piel se enloquece, cosa que no había sucedido nunca. Hubo de mi parte un enamoramiento, aunque no llegamos a nada”, cuenta Ilse en la película.

El documental también la muestra en su faceta artística, destacando su serie fotográfica “El Zapallo” (1982)  –un homenaje a la fecundidad femenina – y aquella otra que preparó en 1988 para participar de la muestra “Mitominas II. Los mitos de la sangre” pero que no pudo ser exhibida por la censura del comité organizador integrado por compañeras feministas que temieron el levantamiento de toda de la exposición si incluían la obra de Ilse.

Las polémicas fotos mostraban a dos mujeres desnudas pintándose el cuerpo con sangre menstrual y habían sido pensadas por Ilse como un aporte desde el lesbianismo a una muestra que se metía con la sangre como símbolo del VIH, pero también de la violencia machista. Frente a esta exclusión, Ilse no se quedó de brazos cruzados y junto a varias compañeras del Colectivo Cuadernos de Existencia Lesbiana se aparecieron en la inauguración con una provocadora performance.

“Agarramos tampones mojados en salsa de tomate y los colocamos en una bandeja de plata que paseamos por todo el Centro Cultural Recoleta como si fueran canapés, y mucha gente se lo metía en la boca”, cuenta, divertida.

La serie finalmente se expuso en 2015, en el Centro  Cultural Tierra Violeta, a instancias de Diana Maffía y como parte del homenaje donde Furió se reencontró con ella y le propuso realizar este documental.

Ilse en la primera Marcha del Orgullo Gay que se relizó en Argentina

Tras reconocerse lesbiana mientras militaba en las organización feminista ATEM y participaba de las actividades socioculturales de Lugar de Mujer, el siguiente hito en la vida de Ilse son los Cuadernos de Existencia Lesbiana como parte de una disruptiva forma de entender la militancia que hacía hincapié en la visibilidad lésbica y en la necesidad de ganar las calles con los reclamos feministas.

La periodista y militante feminista lesbiana Adriana Carrasco, quien también es parte del documental, cuenta que el lesbianismo de mediados de los años ’80 “era una identidad de closet que no se había trabajado como identidad política, sino que se consideraban mujeres gay” que participaban como tales de las organizaciones de varones, “pero el grupo al que yo pertenecí (y también Ilse) no surgió de ese movimiento de liberación homosexual sino del feminismo”.

En sus tiempos de azafata

“Hubo una reunión de la que participaron feministas de Lugar de Mujer, ATEM y otros grupos, donde planteamos con Ilse la necesidad de salir con acciones callejeras. La respuesta de las demás fue que cómo vamos a salir, necesitamos ser muchas para ir a la calle y por lo tanto la respuesta fue un no”, contó.

Pero las mujeres salieron de todos modos. Con una cartulina colgada del cuello con distintas consignas, incluso con el número de femicidios que levantaban de los diarios, comenzaron a pararse todos los sábados a la noche en la calle Lavalle. “Nos juntamos con Josefina Quesada a hablar con las dos millones de personas que salían del cine. Fue una experiencia buenísima, veníamos reembaladas”.

Como parte de ese mismo impulso, en 1986 ambas crearon los Cuadernos de Existencia Lesbiana “como una extensión o potenciación de lo que estábamos haciendo con Ilse y Josefina en el grupo feminista de denuncia”.

“Llegó un momento que ATEM y Lugar de Mujer era un caretaje insoportable porque si bien había mujeres heterosexuales y lesbianas que coincidíamos en ver el feminismo como la herramienta para la liberación de la opresión de género, por otro lado era una gran tapadera de lesbianas que se escondían ahí para vivir su lesbianismo sin que nadie se diera cuenta”, analiza Carrasco.

En ese contexto, Adriana e Ilse plantearon a las referentes “hacer algo con el tema del lesbianismo” y en noviembre del 86 armaron  un taller al que fueron unas cuantas lesbianas. “A partir de los testimonios escritos en ese taller, generados a partir de unas preguntas que tiramos como disparador, se me ocurrió que podíamos hacer una publicación con el formato de lo hoy llamaríamos fanzine y que también incluía fragmentos de textos que traducía Ilse”.

El nombre Cuadernos de Existencia Lesbiana remitía al famoso texto de la feminista estadounidense Adrienne Rich, “Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana”.

“Los armaba yo a mano y los vendimos por primera vez en Plaza Congreso en la marcha por el Día de la Mujer. En ese momento no se conocía nada de la vida de las lesbianas, no había nada publicado de Argentina; no existíamos, no era una posibilidad que dos personas con vulva tuvieran sexo”, denuncia Carrasco.

Para la referente, el mayor mérito de la generación del 87,  de la que Ilse también formó parte, “es haber pateado el closet, haber salido, irrumpido con la militancia lésbico feminista, pero también haberle hecho la guerra al feminismo careta porque el feminismo de la Argentina no habría salido de los salones sin las lesbianas”.

César Cigliutti, Ilse, Claudina y Marcelo Ferreira, en los inicios de la militancia por los derechos LGTBQI

A través del Cuadernos y de Convocatoria Lesbiana, Ilse comenzó a articular con otras organizaciones del incipiente movimiento gay post dictadura, en particular con Gays DC, la organización que conformó en 1991 Carlos Jáuregui y un grupo de disidentes de la Comunidad Homsexual Argentina (CHA). Todos ellos, todas ellas, son quies participaron, al año siguiente, de la primera marcha del orgullo en Buenos Aires.

También junto a Carlos Jáuregui, Mónica Santino y otros militantes, empearon a aparecer en entrevistas televisivas, con la convicción de de que una de las batallas más urgentes por ganar era la visibilidad.

Y en ese periplo por un sinfín de programas, Ilse llegó a la mesa de Mirtha Legrand un mediodía de 1991, oportunidad en que el programa registró uno de los mayores picos de audiencia de toda su historia: 36 puntos.

“¡No se puede comprender cómo está tan prohibido ser lesbiana! Lógicamente que las lesbianas tenemos que hacer algo de alarde para manifestar que existimos ¿A usted le parece que darse un beso o un abrazo es malo?”, le respondió con toda calma aquel día a Mirtha Legrand cuándo esta le reclamaba por el presunto exhibicionismo de las lesbianas en EEUU.

La realizadora Liliana Furió junto a Ilse durante las entrevistas que se hicieron para darle forma al documental

“Es realmente increíble, admirable, la valentía con la que se exponía en la TV. Porque además del valor hiper agregado que tiene ese poner el cuerpo, lo hacía con esa forma maravillosa de comunicar que ella tiene. Ilse también se valió de eso y de su condición de señora bien de clase media acomodada que le permitía llegar a la gran audiencia clase mediera de la ciudad en particular y del país en general”, piensa Furió.

La realizadora recuerda que en una de las charlas con Ilse descubrió que conservaba una caja llena de VHS con sus intervenciones en los programas. “De ahí rescatamos esas entrevistas, pero hay mucho más”.

La entrevista que Mirtha quiso reeditar y no pudo porque la Iglesia le hizo sentir su malestar a través de la columna de repudio que un sacerdote publicó en La Nación, es memorable también para Ilse porque gracias a esta intervención llegó a su vida Claudina Marek, quien sería su pareja por los próximos 20 años.

“Muchos episodios de la historia LGBT solo están guardados en la memoria de les protagonistas, por eso hay que registrarlos documentalmente. Hoy el lenguaje audiovisual es una herramienta indispensable para hacer análisis sociopolítico y sostener la memoria”, destaca la realizadora.

***

El documental Ilse Fuskova puede verse en el Cine Gaumont todos los días a las 12:30 en la Sala María Luisa Bemberg y también está disponible en la plataforma Cine.ar.

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Por: | Publicada: 28 de noviembre, 2021 | Categoría: Vivir bien
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