La ginecóloga y sexóloga Sandra Magirena es influencer en Instagram, desde donde invita a recorrer las corporalidades para transitar el territorio del placer, que sigue siendo tabú cuando se habla de vejeces.

Sandra Magirena Sexóloga

Sandra Magirena, médica, especialista certificada en Ginecología General e Infanto Juvenil y sexóloga clínica. @consultoriomagirena

Para Sandra Magirena hablar de sexo es cosa de todos los días. Médica, especialista certificada en Ginecología General e Infanto Juvenil y sexóloga clínica usa sus redes para decirle al mundo que todas, todos y todes pueden tener una vida satisfactoria. En su Instagram @consultoriomagirena deja en claro que su forma de ejercer la profesión y mirar la vida está atravesada por la perspectiva de género, una perspectiva que fue construyendo a lo largo del tiempo. “Me defino así porque a mí me costó mucho en lo personal. Tengo 39 años de médica, 35 años de especialidad y 62 de años de vida. Para los médicos, el género es una clasificación taxonómica de la especie humana y, en realidad, el concepto es sociológico y tiene que ver con las pautas que la sociedad establece entre lo que es ser varón o ser mujer”.

Hacer este clic la obligó a correrse del lugar donde estaba parada, cambiarse las lentes con las cuales miraba la atención de la salud de las mujeres. “Hoy, en mi consulta, no solamente veo mujeres cisgénero heterosexuales. Sino que puedo tener mujeres que tienen sexo con mujeres, que tienen una orientación sexual bisexual, mujeres o varones transgénero. Es decir,  el concepto del cuidado de la salud lo tuve que modificar y ampliar según las variaciones de género”.

Con este nuevo punto de partida, “que me costó mucho” -reconoce-, atiende a sus consultantes, como los llama en lugar de “pacientes” que remite al modelo médico tradicional hegemónico, y también capacita a sus pares. “Me enfrento con esta realidad de profesionales que quieren trabajar en sexualidad y, quizá, quieren aprender en un año o en un curso breve qué es esto de la problemática sexual que pueda tener otra persona y cuesta amalgamar lo que tiene que ver con el género, la identidad y la orientación sexual que es otro tema completamente distinto”.

Ay, prejuicios

Empezó su carrera con mujeres adolescentes y jóvenes. De hecho, es miembro de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Ginecología infanto-juvenil desde hace más de 30 años. Pero hubo otro clic: su propio climaterio que la llevó a enfocarse en las personas mayores. “Primero fue el trabajo personal de autorreconocimiento y reconexión con mi ser interior que me hizo ver el proceso de la transición de la etapa productiva a la etapa climatérica y la entrada a la vejez de una manera vivencial y completamente empática y diferente. Eso hizo que empezara a hablar sobre lo que nos pasa a las mujeres cuando pasamos los 50, sobre todo lo que tiene que ver con el erotismo y la sexualidad”.

Cuando puso su ojo ahí comenzaron a acercarse consultantes de otras edades y la médica inició un nuevo camino de aprendizaje, que va mucho más allá de lo estrictamente académico, como dice: “El poder escucharlas empáticamente y transitar, a su vez, mi propio climaterio fue un cambio vivencial muy importante en mi accionar médico. El salto más importante tuvo que ver con la experiencia vivencial de lo que yo atravesé y de cómo me posicioné en la escucha activa”.

Por sus posteos en Instagram, Magirena recibe todo tipo de inquietudes. “Me piden que clarifique en un lenguaje claro, sencillo y accesible temas que tienen que ver con la salud ginecológica y la sexualidad en particular. Sobre todo lo que tiene que ver con la sequedad vaginal, la falta del deseo sexual, las recomendaciones acerca de qué juguetes comprar para determinada edad. Hay un abanico bastante amplio de consultantes. No solamente mujeres sino también varones y de distintas edades”.

Hay como un embrujo que hace que en el imaginario social las personas mayores ya no tienen sexo.  No hay muchas escenas de viejas o viejos en las películas ni en la televisión, como estamos acostumbrados a ver de cuerpos jóvenes que sudan y se desnudan acompasadamente. Sebastián Wainraich lo muestra con mucho humor en su miniserie “Casi feliz”, cuando descubre que sus padres tienen una caja de juguetes sexuales.

“Para el imaginario colectivo, los viejos cuando tienen sexo son tiernos y no pasionales. O sea, no calientan. Creo que tiene que ver con una construcción social y con un tabú donde la vejez está puesta en un lugar de deterioro y de descalificación. Y, por supuesto, que no tienen derecho al placer y al goce”, dice la media.

Para romper este prejuicio, bienvenida la palabra: “Siempre los tabúes se rompen hablando, ¿no? Hablando y bancándose a los haters, a las personas que te critican. Sin embargo, me parece importante aclarar que a esta edad no se tiene sexo de la misma manera que cuando se es joven. Digamos, cuando una persona mayor pretende tener una sexualidad de la misma calidad e intensidad que tenía a los 30 se va a encontrar con un problema. La reinversión y la deconstrucción de los modelos paradigmáticos de los que venimos es parte del proceso de reapertura y reconexión con el placer”.

Es que el deseo sexual se modifica con los años, igual que se modifica el cuerpo. “Y ¿si se pierde cómo se ejercita? Bueno, como ejercitás los músculos. Si se pierde hay que recrear vínculos, hay que buscar estrategias de motivación que te vuelvan a conectar con el placer. Y, fundamentalmente, activar el erotismo que es la gasolina que tiene el cerebro para conectarse con el juego sexual”.

La organización británica Relate y el fotógrafo Rankin lanzaron la campaña Hablemos del goce del sexo en la vejez.

¿Es necesario tener sexo? ¿Tan necesario como qué?

Depende. Lo necesario es la sexualidad, que es la energía vital que te conecta con el placer. Placer podés tener pintando un cuadro, escuchando música, teniendo sexo o haciendo surf. ¿El sexo propiamente dicho? Bueno, hay gente que es asexuada y es una orientación sexual, no lo necesita. Depende de cada uno, el tema es que una mujer en la menopausia que decide o que quiere en algún momento seguir manteniendo su actividad sexual con un otre o con sí misma tiene que ejercitarlo, tiene que masajear su vagina para evitar los efectos secundarios de la sequedad.

No es necesario tener pareja para disfrutar del sexo….

¡Obvio! Y, quizá, mucho más. Porque hay una multiplicidad y diversidad de juguetes sexuales que tienen unos diseños espectaculares, maravillosos, que permiten que una persona con vulva puedan tener placer a través de la masturbación. Y eso es altamente saludable.

En el sexo, ¿todo permitido?

Siempre y cuando haya consentimiento y esté consensuado. Es decir, planear las estrategias, ponerse de acuerdo y después consentir. Decir qué sí y qué no, está todo permitido.

¿Qué hacemos con los estereotipos que dicen que nuestra corporalidad ya no está para mostrarse? ¿Cómo habría que mirarse al espejo?

Hay que cambiar la mente, chicas. Hay que tratar de conectarse consigo misma, aceptar el paso del tiempo y encontrar la nueva manera de hablar con una. Así como a veces decimos que tenés que ir a la niña interior, abrazar a tu niña interior herida del pasado porque está ahí presente, ahora tenés que abrazar a tu señora mayor, a tu vieja interior, quererla, amarla. Y mirarte, mirarte al espejo muchas veces.

Magirena habla del libro que está escribiendo y que la tiene muy ocupada y contenta. “Muy contenta porque es un libro que, precisamente, se dedica al descubrimiento del ser interior y a buscar la manera de cómo transitar el climaterio y este camino a la vejez”.

La médica se para sobre cuatro pilares que considera fundamentales: la alimentación, la actividad física, la sexualidad y la espiritualidad. “Cómo tenemos que aprender a encontrarnos a nosotras mismas. El ser interior, que es el que tiene las respuestas a todas, todas las preguntas que nos podemos hacer. Y cómo podemos ir modificando nuestros hábitos para llevar una vida saludable, libre de enfermedades y llena de goce y disfrute. En lo posible, lejos de los fármacos y los médicos, ja. Más conectado con la naturaleza, la meditación, la espiritualidad y el placer”.

La vuelta al placer sin etiquetas

Segun Magirena, en Argentina la sexología no es una especialidad que esté académicamente reconocida y validada. “Son posgrados o diplomados. Yo estudié sexología hace muchísimos años cuando ni siquiera en la Facultad de Medicina se hablaba del tema. En los últimos años, empezó a tener mucho auge y hoy hay montones de sexólogos. Creo igualmente que se necesita una formación, no solamente académica, sino también de experiencia de vida personal. Porque la sexualidad no es una enfermedad ni una patología ni una entidad, es simplemente una función en la vida de las personas. Es como querer explicar cómo se respira”.

“Lo que hacen las y los especialistas es acompañar a aquellas personas que tienen algún padecimiento o sufrimiento. ¿Si somos prejuiciosos con este tema? Yo creo que está muy sesgado. Hay mucha gente opinando, mucha gente dando consejos, mucha gente disciplinando cómo debería ser un encuentro sexual cuando, en realidad, el espacio para el placer simplemente necesita habilitación y el terapeuta sexual lo que tiene que hacer es acompañar a aquellas personas que demanden porque tienen alguna problemática. No se trata de salir a hablar todo el tiempo sobre cómo deberíamos tener sexo”.

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Por: | Publicada: 15 de agosto, 2021 | Categoría: Corporalidades
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