La actriz y cantante celebró su cumpleaños. Un número redondo que la puso de frente al reloj y al espejo y que la hizo pensar qué significa para una mujer el paso del tiempo. Pues bien, adivinaste, otra vez la desigualdad.

Cumplir 50 1

Fotos Fabián Moorassut

Cumplí 50 años. Llegaron. Parecía algo muy lejano, pero el reloj es un invento humano y el tiempo tal vez no sea tal como creemos conocerlo. Sirve, sí, para ordenarnos en este sistema tan prolijamente desordenado. Pero su percepción corre por cuenta de cada uno, en el sentido de las agujas. O no.

Hace unos días leí una nota en Sudestada que me impactó, un texto que ponía sobre la mesa cómo a partir de los 40 años las actrices empiezan a perder pista, denostadas no solo por la industria, sino también por cierto o incierto público, que otrora las aplaudió.

Tan arbitraria como absurdamente, a veces parecieran burlarse de los años tallados en un cuerpo, quienes tan coherentemente han quedado detenidos en el tiempo. Y cuánto más pequeño sería el asunto si esa ignorancia atacara solo actrices, pero no, ataca a todas las mujeres, para no discriminar. Aquí me detengo en mi mundo, uno que conozco bien, ese mundo de ficción que me cobijó cuando no tenía 50. Tenía 8.

¿Nunca se preguntaron por qué siempre, o casi, los “galanes” que pisan los 50 o los 60 siguen seduciendo en los guiones a jovencitas de 20, como cuando esos mismos tenían 20?

Y sí, por supuesto que se puede hallar el amor en cualquier DNI. Ahora, ¿siempre son ellos los que tienen una pareja menor? Y jamás gira el argumento en torno a ese eje, es “lo normal”, lo natural en este mundo contranatura. Porque de ser al revés, de haber una protagonista mayor que su partener, ése sería el tema central de la serie, la tira, la novela o la peli. Pues de ahí también sigue alimentándose la trama de la desigualdad: necesitan un bastón de juventud, para que “miren a tal”, “esta re fuerte”. No somos pares aún, por si algún distraído no lo advirtió, somos eso que callan todavía, objetos que duran un tiempo, trofeos para la repisa del canal Volver o un accesorio para pavonearse delante de amigos…

No importa qué tan buena seas en tu trabajo. Tenés que ser linda, flaca, joven o, si no, al banco. Y ojo, esto no es enojo, es un espacio que abro para compartir experiencias, repensarnos y deshacer ese nudo tan apretado que nos condiciona, del que casi no hablamos.

Amigas, la carrera contra el tiempo es una misión imposible.

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Por: | Publicada: 15 de agosto, 2021 | Categoría: Corporalidades

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