60.000 mujeres accedieron a su jubilación, gracias a la nueva posibilidad que reconoce las tareas de cuidado. Además, 40.000 ya iniciaron sus trámites. Sobre esta ampliación de derechos conversaron la directora ejecutiva de PAMI, Luana Volnovich, su par de ANSES, Fernanda Raverta, y las legisladoras Paula Penacca, Gisela Marziotta y Victoria Montenegro. 

En los últimos tres meses, 60 mil mujeres mayores de 60 años pudieron jubilarse gracias a la nueva forma de computar aportes que reconoce un año adicional por hijo. La novedad llegó de la mano de la titular de la ANSES, Fernanda Raverta durante el conversatorio “Charla Cuidar es un trabajo, envejecer es un derecho”, que se realizó en el centro cultural Quirón y del que también participaron la directora ejecutiva de PAMI, Luana Volnovich, las legisladoras Paula Penacca, Gisela Marziotta y Victoria Montenegro, y la portavoz presidencial, Gabriela Cerrutti.

A esos números hay que sumarle un dato más: 40 mil mujeres ya sacaron un turno para iniciar los trámites a partir de esta nueva oportunidad de jubilarse que se abrió a partir del decreto 475/2021.

“Cuando llegamos al organismo, uno de los objetivos era ampliar la cobertura prestacional para que la seguridad social nos abrace a todas y todos, porque el 94% de las personas en edad de jubilarse están jubiladas, pero nos faltaban algunos y algunas”, comenzó Raverta

En ese 6% restante la ANSES vio que se cumplía con el requisito de la edad pero que faltaban aportes. Muchas eran mujeres. “Ante esto dijimos: ¿qué tienen en común estas mujeres que necesitan acceder a la seguridad social, a una jubilación? En su enorme mayoría eran madres argentinas y entonces recuperamos cuestiones que habíamos ido debatiendo y construyendo en el feminismo, que como sujeto colectivo reivindicó las tareas del cuidado”, contó Raverta.

“Y ahí nuestra gestión parió una nueva manera de computar años de aportes”, reinvindicó.

En relación a las mujeres que están en condiciones de acceder a este beneficio de cómputo y aún no han acudido a la ANSES, Raverta llamó a las nietas y nietos a colaborar con el organismo para que sus abuelas no se pierdan esta oportunidad. “Estamos convencidas que reconocer por cada hijo un año de aportes por tareas de cuidado, es hacer un poco de justicia social”, dijo.

A su turno, Volnovich recordó la “revolución” en materia previsional que significó en 2004 la moratoria para la jubilación de las amas de casa, que viene siendo prorrogadas desde entonces.

“Me acordaba de mi abuela, que en la época de Norma Pla cobraba una jubilación muy precaria pero a la vez era una privilegiada, porque era parte de las pocas mujeres que se podían jubilar. La inmensa mayoría cobraban cero peso, nada”, contó.

Antes de esta política instituida durante la gestión de Néstor Kirchner, estas mujeres eran las que quedaban afuera del sistema de la seguridad social porque muchas “habían trabajado cuidando a sus hijos, haciendo las tareas del hogar o desempeñando trabajos informales que a veces son los únicos compatibles con las tareas de la casa”, en una suerte de “doble jornada” que nunca se tradujo en aportes.

Por eso, para Volnovich el Plan de Inclusión Previsional (PIP), que se rebautizó como “jubilación por ama de casa”, fue “el proceso más revolucionario en la historia de la Argentina en materia de reconocimiento de las tareas de cuidado porque nunca antes en la historia de nuestro país había existido una política que permitiera la jubilación de millones y millones de mujeres, entre ellas mi mamá”.

“La primera oleada de mujeres jubiladas por la moratoria, la pensamos con una gran política de inclusión social en el marco de un proceso de fortalecimiento de la seguridad social, pero quizás nos faltó haber entendido toda su potencia como política feminista y hoy lo encaramos distinto”, reconoció Volnovich.

En ese sentido, la legisladora Victoria Montenegro recordó una anécdota vivida como trabajadora del ex Consejo Nacional de las Mujeres que le mostró cómo la moratoria en combinación con otras leyes ampliadoras de derechos –como la Ley de Protección Integral contra la violencia de género- le permitió a muchas detectar y salir de situaciones de violencia.

“Yo nunca me voy a olvidar cuando una mujer llamó al 144 denunciando que hacía casi 35 años que era víctima de violencia y por primera vez llamaba para pedir ayuda porque, al percibir por primera vez su jubilación, se había dado cuenta que todo ese tiempo había sido víctima de violencia económica, que eso que le había hecho su compañero toda la vida de condicionarla sobre lo que le iba a comprar al nieto, cómo viajar y demás era violencia”, contó.

La diputada consideró que justamente es tarea de los y las dirigentes “construir esos puentes para generar una conciencia distinta en nuestra sociedad”, además de utilizar las herramientas de gobierno “para transformar la realidad”

“No es que las cosas solo suceden: suceden producto de muchas luchas que llevaron adelante otros, pero nuestra responsabilidad es fortalecer esa historia y construir los puentes que nos permitan seguir ampliando derechos”, concluyó.

 

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Por: | Publicada: 5 de noviembre, 2021 | Categoría: Destacada
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